¿Hidratar o humectar la piel? ¿Te has encontrado alguna vez en esta tesitura? Probablemente no, porque suelen usarse como si fueran intercambiables.

Sin embargo, desde un punto de vista dermatológico se trata de conceptos distintos y complementarios para la salud de la piel.

Por este motivo, es importante que entiendas la diferencia entre la hidratación y la humectación. Además, conocer qué pueden aportar a tu piel estos dos mecanismos te va a permitir elegir mejor los productos de cuidado corporal que incorporar en tu rutina diaria.

Una precisión: este artículo no se dirige únicamente a las personas con piel seca, la piel grasa también necesita hidratarse y humectarse. Te lo explicamos ya mismo.

Hidratar vs. humectar la piel: ¿cuál es la diferencia?

Hidratar y humectar la piel no son lo mismo. Mientras que hidratar consiste en aportar agua a las células cutáneas, humectar ayuda a retenerla para evitar la sequedad.

Vamos a profundizar un poco más en sus diferencias, comenzando por detallar algo más la definición de cada término.

¿Qué es hidratar la piel?

Hidratar la piel consiste en restaurar el contenido hídrico en la epidermis, concretamente en la capa más externa: el estrato córneo.

La cantidad de agua de la piel puede reducirse por varios factores como el viento, el calor o el envejecimiento natural, el tabaco o la contaminación atmosférica.

¿Qué es humectar la piel?

La acción de humectar la piel se centra en retener la humedad actuando como barrera protectora, evitando que el agua se evapore y fortaleciendo la protección cutánea.

Asimismo, los activos humectantes refuerzan el manto ácido de la piel, lo que la refuerza frente a agresiones externas como la radiación solar, los cambios bruscos de temperatura o la contaminación.

Tabla comparativa de las diferencias entre hidratar y humectar

Para presentarte las diferencias entre hidratar y humectar te hemos preparado la siguiente tabla que incluye el objetivo principal de cada acción, ingredientes que suelen contener, su función clave y ejemplos de textura:

Mecanismo Objetivo principal Ingredientes Función clave Textura habitual
Hidratar Aportar agua a la piel Ácido hialurónico, urea Mejorar el contenido de agua en el estrato córneo Cremas y lociones ligeras de base acuosa
Humectar Retener la humedad natural Ceramidas, aceites vegetales y mantecas Formar una barrera protectora que evite la pérdida de agua Cremas densas, bálsamos y ungüentos
Mecanismo: Hidratar Humectar
OBJETIVO PRINCIPAL Aportar agua a la piel Retener la humedad natural
INGREDIENTES Ácido hialurónico, urea Ceramidas, aceites vegetales y mantecas
FUNCIÓN CLAVE Mejorar el contenido de agua en el estrato córneo Formar una barrera protectora que evite la pérdida de agua
TEXTURA HABITUAL Cremas y lociones ligeras de base acuosa Cremas densas, bálsamos y ungüentos

¿Qué es mejor según tu tipo de piel, hidratar o humectar la piel?

No tienes que elegir entre hidratar la piel o humectarla, pues ambos mecanismos son importantes. La clave se encuentra en combinarlos según las necesidades de tu piel para mantenerla saludable.

Esta combinación estratégica es muy útil para tratar condiciones como la dermatitis atópica, la xerosis o la sequedad propia de la edad.

Compartimos contigo algunos ejemplos en función del tipo de piel:

  • Pieles deshidratadas (faltas de agua). Prioriza ingredientes con moléculas que absorban y retengan la humedad como la glicerina o el pantenol o el ácido hialurónico. Utiliza lociones o geles que hidraten, pero sin aportar grasa.
  • Pieles secas (faltas de lípidos o aceites). En este caso, prioriza las fórmulas ricas que contengan sustancias emolientes (suavizantes) como las betainas y oclusivas (que creen una barrera protectora), como las ceramidas o las mantecas de karité o de jojoba.
  • Pieles grasas (exceso de sebo, pero pueden estar deshidratadas). Aplica fórmulas ligeras que no obstruyan los poros (no comedogénicas). Procura que hidraten, humecten y ayuden a equilibrar la producción de grasa.

¿Qué va primero, la hidratación o la humectación de la piel?

La respuesta corta es: primero hidrata tu piel, luego huméctala.

Este orden tiene su sentido: te permite conseguir que el agua que aportas con la hidratación no se pierda gracias al efecto barrera de la humectación.

¿Tu piel necesita hidratación o humectación? Factores que influyen

Sea como sea, presta atención a estos factores básicos que van a influir en tu decisión a la hora de elegir productos hidratantes y/o humectantes:

  • Adapta los tratamientos a tu tipo de piel: hidrata las pieles deshidratadas, humecta las pieles secas, evita los ingredientes comedogénicos en las grasas.
  • Comprueba si la barrera cutánea está comprometida. Es el caso si sufres de piel sensible, dermatitis o xerosis, por ejemplo.
  • Elige tus productos según el clima. Por ejemplo, en las zonas secas o mediterráneas hay más riesgo de deshidratación.
  • Considera la edad. Las pieles maduras que tienden a deshidratarse más y a perder la capacidad de retención de agua, necesitan un enfoque tanto hidratante como humectante.

En este orden de cosas, todo puede depender también de tus objetivos:

  • Si quieres ganar en confort porque notas tu piel tirante o descamada: prioriza formulaciones humectantes e hidratantes.
  • Si quieres prevenir el envejecimiento o atenuar los signos de la edad: añade activos antioxidantes y regenerantes a la hidratación y humectación.

¿Cómo hidratar y humectar tu piel?

Si quieres mantener una piel saludable combina la hidratación y la humectación, adaptando los productos a tus necesidades.

Como te hemos explicado, ambas acciones se complementan y te van a permitir disfrutar de una piel tersa, flexible y protegida frente a agresiones externas.

En ese sentido, es importante que optes por productos con ingredientes naturales porque te ofrecen un menor riesgo de desarrollar irritaciones y alergias, te aportan nutrientes y antioxidantes beneficiosos, y consiguen un mayor equilibrio entre ambos mecanismos.

Rutina diaria efectiva

No necesitas rutinas complicadas para asegurar un buen cuidado de tu piel:

  • Comienza con una limpieza suave que respeten los aceites naturales de tu piel. Puedes buscar formulaciones que incorporen aceites como el de Meadowfoam y betaínas, por ejemplo. Una buena opción es el gel de ducha dermoprotector hidratante de Dr. Tree, aporta una limpieza ultrasuave mientras protege la piel y equilibra el microbioma cutáneo. Indicado para pieles sensibles, normales o con tendencia a secas. De uso diario aporta hidratación máxima, reduce rojeces y picores, calma y protege. Además, cuenta con 99.7% de ingredientes de origen natural, certificado Ecocert y un agradable aroma a pomelo.
Jabón líquido hidratante dermoprotector Dr. Tree
  • Aplica un tratamiento hidratante ligero o un sérum con la piel ligeramente húmeda para favorecer su absorción.
  • Sella la hidratación con cremas o bálsamos con ingredientes emolientes y oclusivos.

¿Quieres simplificar aún más esta rutina diaria? Busca una formulación que te aporte la hidratación y humectación que necesitas, proteja tu microbioma y pueda utilizarla toda la familia.

Nuestra propuesta es el Bálsamo Corporal Hidratante de Dr. Tree. Se trata de un tratamiento testado dermatológicamente, con certificado Ecocert, que contiene un 99,5 % de ingredientes naturales que hidratan, humectan, calman y reparan la barrera cutánea.

Su fórmula multiactiva combina una base dermoprotectora de extracto de margarita azul y aceite de semillas de chía, con prebióticos reequilibrantes y complejos activos que aportan nutrientes esenciales para la piel como la manteca de karité Bio, de jojoba, mimosa y girasol, Olive cream y Biosaccharide Gum.

Bálsamo corporal hidratante

Señales de que tu piel se encuentra correctamente hidratada y humectada

Una piel saludable que disfruta de la hidratación y humectación adecuadas se muestra tersa, luminosa, sin descamaciones, confortable, suave al tacto y flexible.

Por todo ello, es importante que la cuides creando sinergias entre estos dos mecanismos.

Ficha autor Pino

Maria del Pino Navarro Veroz

Farmacéutica Licenciada por la Universidad de Alcalá de Henares, con más de 25 años de trayectoria profesional y de gran autoridad en el sector de la belleza saludable. Especialista en la conceptualización, investigación y desarrollo de productos en la industria dermofarmacéutica y nutricosmética para el cuidado y salud de la piel. Apasionada de la industria dermofarmacéutica, es miembro del Claustro de Profesores del Centro de Estudios Superiores de la Industria Farmacéutica (CESIF).